lunes, 3 de octubre de 2011

Leyendo un libro

  Tarde de junio luminosa,
la paz reina en el ambiente,
en mis manos un libro permanece,
en su interior mi mente se introduce
descubriendo paisajes, y sus gentes
despiertan mi interés pensando en ellos
penetrando en sus vidas transparentes
de la mano de su autor, que ofrece hábil,
en un alarde literario, que convence,
momentos de sus vidas y sus muertes.

  La lectura de este libro me conmueve,
consiguiendo que yo viva intensamente
los dramas y emociones que en él vierte,
perdiéndome, soñando en ese mundo
quimérico, que creado, salido de su mente,
esta tarde me hace volar alto, muy alto,
por cielos infinitos y fugaces
transportando a mi espíritu en ellos,
nutriéndolo de vivencias impensadas
que a mí llegan acogiéndolas con celo.