domingo, 24 de abril de 2011

Jardín carmelitano

   En el Barrio del Carmen, de Murcia, existe un jardín llamado Jardín de Floridablanca, muy conocido por todos los murcianos, es un gran jardín con grandes árboles, yo diría casi milenarios, de grandes raíces sobresalientes de la tierra, que recuerdan los bosques de los cuentos infantiles, en los que las hadas y los gnomos eran protagonistas de miles de aventuras, sucedidas en ellos, es un jardín al que veo cada día, por encontrarse cerca de casa y un día se me ocurrió dedicarle este poema:


                             
   Jardín de Floridablanca


  En nuestro barrio del Carmen
existe un pequeño edén,
sus flores de mil colores
hacen que al contemplarlas,
con su belleza y perfume,
nos acaricien y asombren.
  Jardín de Floridablanca,
por tus angostos paseos,
cual traviesos pajarillos,
recorren los pequeñuelos
bajo la atenta mirada
de quienes cuidan de ellos,
deslizándose ansiosos
en pequeños toboganes,
sorteando los peligros,
cual colosos guerrilleros,
se vislumbra la gran dicha
que da impulso a sus juegos.
  Alborozo en sus semblantes
en este jardín de ensueño,
con vetustos e inmensos árboles,
que en sus raíces gigantes,
recuerdan aquellos cuentos
de hadas y gnomos del bosque,
con sus rojas caperuzas,
saltarines y pimpantes.
  Los leones, en su fuente,
expulsan por sus grandes fauces
breves cascadas de agua
que, con sonido sonoro,
humedecen el ambiente.
  El jardín carmelitano
generosamente ofrece
sus bancos anchos y holgados
para el ansiado descanso
de quien pasea admirando
la belleza de sus flores,
de sus rosas y alhelíes
que profusamente adornan
el paisaje incomparable,
y se ofrece esplendoroso
a quienes por allí pasan,
descubriendo y admirando
la naturaleza plena
que en un alarde de fuerza,
protegiendo nuestra vida,
nos regala alegremente
poniendo en el corazón
un impulso de alegría.

viernes, 22 de abril de 2011

Viernes Santo

  Estamos en la Semana de Pasión de nuestro Señor Jesucristo y la imagen de Jesús crucificado está latente en todos nosotros al contemplarle en los desfiles procesionales. Al pensar en su inmenso dolor clavado en la cruz, escribí estos poemas, hace algún tiempo.  En este Viernes Santo del 2011 quiero que queden aquí grabados para siempre como una oración a su tremendo sacrificio dando su vida por nosotros.

                   
                             Ante Jesús Crucificado

  Señor, te miro acongojada,
y ante tu inmenso dolor,
hay un algo que en mí pide
tu perdón, ¡Oh dulce Dios!.
  Hay tristeza en tus pupilas
y en mi alma un gran pavor,
ante tan grandes horrores
que sufrió tu corazón.
  Veo tus pies encallecidos,
por su mucho caminar,
clavados a ese madero
que nos redimió del mal,
y la corona de espinas
introducida en tu sien,
bañada en la sangre tibia
derramada por mi bien.
  Veo los clavos desgarrando
esas manos, sin piedad,
y la herida que en tu pecho
la lanza hizo mortal,
y esos labios temblorosos
implorando ¡Oh Señor!
el perdón al Padre Eterno
para nuestra salvación.


     Eso es Amor

 Tu dolor es mi dolor
cuando en la cruz yo te veo
con los pies atravesados
por esos clavos de acero,
y tus laceradas manos
sujetadas al madero
por alguien que no intuía
que el mensaje que en tu vida
fuiste dando aquí, en la tierra,
quitando las ataduras
de odio, rencor y guerras,
era un mensaje de amor
que nos libera del mal
y nos llena el corazón
de gracia, ternura y paz.
  Tu dolor es mi dolor
cuando tu frente yo veo
coronada por espinas,
clavadas sin compasión,
por los que no comprendían
que Tú proclamabas vida
que Tú eras todo amor
  Tu dolor es mi dolor
                                      cuando en tu costado veo
la herida que hizo la lanza
del soldado rudo y fiero
cebándose en tu dolor,
quedando sobresaltado
al oír como pedías
al Padre Eterno perdón
para los que te agredían.
  ¡Oh Señor! ¡Eso es amor!

jueves, 21 de abril de 2011

Poema a la Verónica


  El albo paño en sus manos
y con actitud abnegada
enjuga el rostro lleno
de sangre sudor y lágrimas.
  Mujer piadosa, en tu cara,
Salzillo logró esculpir
la tristeza reflejada
al contemplarle sufrir
con los brazos agarrados
a la cruz que le ha dejado
en el suelo, de rodillas,
sin fuerzas para seguir
hacia el Gólgota, ese monte
que le espera silencioso,
en el que lleno de llagas
cubriendo todo su cuerpo,
Él va dispuesto a morir.


miércoles, 20 de abril de 2011

Ese pecado capital

   Música wagneriana, y no precisamente en sus tiempos triunfales y brillantes, que tanto abundan en la magnífica obra del gran compositor alemán, sino algunos de sus movimientos más tenebrosos y maléficos, serían los más adecuados como ambientación inicial para hablar de ese sentimiento, tan negativo, como es el de la ENVIDIA, sentimiento sufrido por parte de la humanidad desde tiempos ancestrales (si recordamos
que ya Caín lo sintió por su hermano Abel) y capaz de hacer padecer hasta a quien lo posee e idear, cuando éste llega a su más alto grado, las acciones más ruines  e insidiosas. Fuente de inspiración de muchos escritores que han creado argumentos, grandes dramas generalmente, que es en lo que desemboca cuando ese gran pecado capital es el protagonista principal.

   Son terribles los estragos que produce en las personas y en las relaciones con sus semejantes, y tan fácil de descubrir a veces, a poco que observemos la actitud tan característica del ser humano atacado por ese mal ante el éxito de otros, su bienestar, su felicidad, esa capacidad de trabajo compensada altamente… Todas esas motivaciones que deben causar satisfacción y deseos de compartirlas con gran sinceridad, a quien las contempla en su p rójimo, ponen  en esos seres contrariamente amargura, y ese éxito o bienestar no alcanzado por ellos en tan alto grado, se traduce en gestos de desdén, burla, crítica sarcástica, o lo que es peor, una indiferencia descarada ante una feliz noticia referente a otros, producida por esa insatisfacción personal.

     Es casi una utopía, pero sería una batalla ganada a favor de una mejor convivencia, rota a veces por ese motivo, tratar de convencer a tales seres, intentando erradicar de ellos ese sentimiento tan poco eficaz, para conseguir en toda su plenitud, la unión de todos, haciéndoles comprender la necesidad vital que deben de tener, de mentalizarse (cuando ese sentimiento les corroa) poniéndose en lugar de esos privilegiados, compartiendo con gran sinceridad, la satisfacción que les invade, como si de ellos mismos se tratase; consiguiendo adoptar esta norma, sentirían su misma alegría y puede que de esta forma tan sencilla ( aunque encierre sus dificultades en tales estados de ánimo) consiguieran hallar esa felicidad de los demás como un reflejo en ellos mismos.

    El intentar sentir esta felicidad del prójimo como nuestra propia, produce tal confortador estado de satisfacción personal, que vale la pena esforzarse un poco, si es necesario tal esfuerzo, por el resultado tan esperanzador que les llevará a desterrar esas amarguras y sentimientos de fracaso personal, producido por odiosas comparaciones, liberándose de egoísmos y sintiéndose tan felices como los propios privilegiados, ya que la verdadera felicidad, no consiste sólo en conseguir triunfos personales, si no en vivir compartiendo las alegrías y los éxitos de los demás con el corazón .

lunes, 18 de abril de 2011

Lunes Santo en Cartagena

    Lunes Santo en Cartagena, noche de peticiones y promesas de miles de fieles, acompañando a la Virgen de la Piedad, que la Cofradía Marraja lleva en procesión por las calles de Cartagena.
  Gran fervor hacía la imagen dolorida de la Virgen, con su hijo muerto descansando en su regazo. Pies descalzos como sacrificio ofrecido de quienes acuden a la Madre del Cielo implorando su interseción, los corazones de quienes contemplan esta fe profunda, se llenan de ternura y emoción con esa salve cartagenera, cantada ante la iglesia de la Caridad, patrona de Cartagena; por un momento, a medianoche, el silencio es absoluto antes de iniciar esta salve, y los corazones de todos se unen en un solo sentimiento de amor a la Virgen. 

POEMA A LA PIEDAD

   Un poema excelsa Madre
quiero escribir con amor
exaltando las virtudes
que llenan tu corazón
de acogedoras dulzuras
con que aceptaste el honor
de ser Madre de Jesús,
nuestro amado Salvador ,
viviendo con gran ternura
y el más profundo dolor,
la pasión que fue sufriendo
al predicar el amor
a quien es le conocieron
sin comprender que era Dios.
  Le seguiste paso a paso
humildemente, de lejos,
dejándole en libertad,
compartiendo sus deseos
de complacer a ese Dios
que le quiso misionero
de su mensaje de amor
hasta llegar al madero,
y cuando de éste cayó
exánime, roto su aliento,
le recogiste llorosa
recibiéndole en silencio,
con el dolor en tu rostro
observando a tu hijo muerto,
cobijándolo en tus brazos
con tu corazón sangriento,
moviendo tu misma a piedad
a las gentes que te vemos
en tu intenso sufrimiento
cuidando su yerto cuerpo.
  Tú fuiste siembra de amor,
y todo aquel, cuando siente
que el dolor y la corriente
de la vida le sumerge
en profunda postración
fijando en ti su mirada,
consigues, Virgen sencilla,
que en esa gran valentía
con que llevaste tu vida
seas su ejemplo y valor.
  En su dolor infinito,
cuando se encuentran rendidos
ante un tenebroso mundo
con ideales perdidos,
y éste les golpea fuerte,
sintiéndose solos, vencidos´
imploran tu intercesión
para el gran Eterno padre
y obteniendo tu favor,
acompañan a tu imagen
en ese lunes de amor
que Cartagena a ti lleva
en devota procesión.
  Eres en tu advocación
de Piedad, para tus hijos,
como un bálsamo de amor,
derramado y recogido,
por quienes a ti acudimos,
cuando estamos afligidos,
pidiendo tu protección

viernes, 15 de abril de 2011

Viernes de Dolores ¡Día grande en Cartagena!

VIRGEN DE LA CARIDAD, patrona de Cartagena, a tu templo acuden a saludarte en tu día, los cartageneros, con flores, plegarias y emoción, mucha emoción, en sus corazones agradecidos a tu protección. Desde Murcia te envío un saludo poético, pidiéndote ayuda para todos, segura de
obtenerla de tu gran corazón de Madre del Cielo.


  Virgen de la Caridad,
Patrona de Cartagena,
de mi corazón se eleva
una oración, Madre Buena,
contemplando tu mirada
de tristeza infinita
y tu cara dolorida.
  Con tu hijo en tu regazo
inspiras tal compasión
en el doloroso trance
de ver a Jesús, tu hijo,
bajado de ese madero,
sufriendo angustias de muerte,
al ver su cuerpo azotado
y la corona de espinas
clavada en su dulce sien,
llenando el rostro de heridas,
con la mirada serena,
pidiéndole a Dios perdón
para quien lo crucifica.
  Tu corazón, con dolor,
estalla en tu pecho ¡Madre!
y tus ojos levantados
al Cielo le piden ¡fuerza!.
  Madre de la Caridad
Patrona de Cartagena.

lunes, 11 de abril de 2011

La belleza de la música

                               Un sonido llega a mí
alguien querida, muy cerca,
magistralmente descubre,
derrochando agilidad,
que la música ¡es tan bella!

 El sentido del oído
recibe como en un sueño
el torrente de mil notas,
que brotando de la mente
de un inspirado creador,
ha dejado en pentagrama
un legado indescriptible
de sensaciones etéreas.

  Un Beethoven muy brillante
un romántico Chopin,
un Frank Linz dulce, amoroso,
un Wagner impetuoso,
se introducen, penetrando
en mi más profundo ser,
 sintiendo elevada el alma
y el corazón renacer.