A poco que nos detengamos a mirar a nuestro alrededor, podremos observar la inquietud que casi todos los padres tenemos en inculcar en nuestros hijos, el interés de éstos hacia la cultura, instándoles a estudiar para que un día futuro, estén preparados al enfrentarse a esa lucha –cada vez más dura- de la competitividad en oposiciones y accesos a cualquier actividad , con la que aspirar a ganar lo necesario para sustentar esos hogares, que a su vez crearán normalmente, siguiendo esa cadena ininterrumpida, que son las sucesivas generaciones.
Pienso a menudo, que se peca de tremenda equivocación, si se cifra la meta de esos estudios o trabajos de toda índole, sólo a conseguir logren un bienestar económico, abandonando un poco el encauzarles –con un clima creado en el hogar a ese fin- contribuyendo con el cual, a que sientan amor al trabajo, no sólo como fin primordial de ganar dinero sin más.
En una pasada entrevista radiofónica hecha a ese gran escritor y orador, Antonio Gala, me llamó la atención su respuesta inmediata a esa pregunta hecha por su entrevistador: ¿En que pierde más el tiempo el español?. La respuesta fue: “En buscar el modo de trabajar menos”. Da mucho que pensar esta respuesta, tanto más, teniendo en cuenta que hay que reconocer es cierta en muchos casos.
Hay quien piensa que la evolución de la vida lleva aparejado el que cada vez se quiera trabajar menos, y creo que es algo equivocada esa concepción sobre este tema. El sentir día a día menos amor al trabajo, que se puede ir creando consciente e inconscientemente en las nuevas generaciones, no puede llevar a nada positivo.
Este comentario algo incongruente, como puede parecer en estos tiempos de mayor
incidencia del paro que sufrimos –no sólo los españoles-, se basa en que existen gran número de personas trabajando –con lo que esto lleva de privilegio hoy- que al ser preguntadas si se encuentran a gusto en su trabajo, la con testación es tajante, con la eterna queja de que éste es muy pesado, sea del calibre que sea, lo que lleva a la conclusión de que muchos de ellos ven en el trabajo que desempeñan, sólo un medio de vida y no su cooperación a que éste se lleve a un feliz término con perfección y sintiéndose, al conseguir dicha perfección, eficaz en el resultado satisfactorio de ese trabajo, con la agradable sensación del deber cumplido, buscando obtener la recompensa de ese algo escaso –pero no extinguido del todo- deseo de superación personal en el cometido del mismo.
Pd: Pudes escucharme recitando estas reflexiones pinchando
aquí