lunes, 29 de agosto de 2011

Al morir agosto


  La tarde nace serena
en este agosto que muere,
hay un halo de tristeza
resbalando en el ambiente,
pero no, ¡fuera tristezas!
tenemos que estar alegres
pues septiembre nos espera
invitándolos a verle
y a vivir en él mil goces
olvidando que en la vida
existen los sinsabores.
  Todo es cuestión de empezar
a meditar que algo grande
descubrimos cada día,
si Dios permite que pase,
de la salida del sol
al ocaso de la tarde
hay mil vivencias que pasan,
que viviéndolas nos mueven
a darle gracias a Él
por todo cuanto de Él viene,
permitiéndonos sentir
fortalecida la mente
ante cualquier situación
que nos hunda el subconsciente.
  Hay que levantar el ánimo
pidiéndole ayuda a Dios,
con tal fe que esa su fuerza
nos ensanche el corazón.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Atardecer en el parque


  Tarde de verano cálida,
corretear en el parque
de los niños, que en sus juegos,
ponen risas en el aire.
  El sol, perezoso ya,
los ve corretear ansiosos
oyendo, cual trino de aves,
sus gritos, risas y lloros.
  Sentada también yo gozo
de este atardecer suave,
de ese cielo, de esas nubes,
mientras veo caer la tarde.
  Y viene la noche negra
a besar las breves frentes
con un halo de ternura
sintiendo gran pena al verles.
  Pues con su llegada teme
romper sus felices juegos
y hacer que cese la vida
que en el parque ponen ellos.

domingo, 21 de agosto de 2011

A una esfinge de arena

  Tu impavidez me impresiona,
tu silencio me conmueve,
descansando tú en la arena
como una estatua yacente.
   Exquisita tu figura,
de los bosques ninfa fueres
si por su verde espesura
de repente aparecieses.
  Tu figura yerta, inmóvil,
con gesto casi en desmayo,
tus piernas entrecruzadas,
el mentón retando al viento,
la melena desgajada,
me han hecho pensar al verlas,
si las juveniles manos,
con sentimientos creadores,
que han formado ese tu cuerpo,
pudieran poner en ti
un algo de vida dentro,
no parecerías imagen
fría, indolente, en un sueño.
  Tu faz con serenidad
y la mirada perdida
en el gran celeste cielo,
jamás volvería hacía el suelo
impregnado de esa arena
de la que forma tu cuerpo.
  Descansando seguirías
                                      en ese reposo eterno
                                      sin despertarte jamás
                                      de tan infinito sueño  
                                      en el que estás sumergida
                                      sin conseguir desprenderlo.
                                         Mas las inocentes manos
                                       infantiles y rebeldes,
                                       guiadas por pensamientos
                                       destructivos y crueles,
                                        incapaces de intuir
                                        el gran valor que tu tienes,
                                        rompieron en mil pedazos
                                        esa tu belleza en ciernes.

lunes, 15 de agosto de 2011

Sobre la bondad

  La bondad, ese don grande,
del que dotados estamos,
no la ejercitamos tanto
que nos deje concienciados
de lo mucho que debemos
tratar con ella al hermano.
  Deseamos que nos hablen
con cariños, con halagos,
mas nosotros proseguimos
nuestra vida, sin pensar,
en quién está a nuestro lado,
y día a día le vemos
sin amarlo, sin odiarlo.
  La indiferencia en nosotros
es nuestro mayor pecado,
reflexionemos callados
y pensemos que si el mundo,
en el que todos estamos,
nos uniéramos seguros
de estar dispuesto a ayudarnos,
la calidad de la vida,
por la que vamos pasando,
se elevaría a más altura,
consiguiendo reducir
la miseria que en el mundo
vemos cada día aumentando.

jueves, 11 de agosto de 2011

Amar al trabajo (incluye audio con mi voz)

  A poco que nos detengamos a mirar a nuestro alrededor, podremos observar la inquietud que casi todos los padres tenemos en inculcar en nuestros hijos, el interés de éstos hacia la cultura, instándoles a estudiar para que un día futuro, estén preparados al enfrentarse a esa lucha –cada vez más dura- de la competitividad en oposiciones y accesos a cualquier actividad , con la que aspirar a ganar lo necesario para sustentar esos hogares, que a su vez crearán normalmente, siguiendo esa cadena ininterrumpida, que son las sucesivas generaciones.

  Pienso a menudo, que se peca de tremenda equivocación, si se cifra la meta de esos estudios o trabajos de toda índole, sólo a conseguir logren un bienestar económico, abandonando un poco el encauzarles –con un clima creado en el hogar a ese fin- contribuyendo con el cual, a que sientan amor al trabajo, no sólo como fin primordial de ganar dinero sin más.

  En una pasada entrevista radiofónica hecha a ese gran escritor y orador, Antonio Gala, me llamó la atención su respuesta inmediata a esa pregunta hecha por su entrevistador: ¿En que pierde más el tiempo el español?. La respuesta fue: “En buscar el modo de trabajar menos”. Da mucho que pensar esta respuesta, tanto más, teniendo en cuenta que hay que reconocer es cierta en muchos  casos.

  Hay quien piensa que la evolución de la vida lleva aparejado el que cada vez se quiera trabajar menos, y creo que es algo equivocada esa concepción sobre este tema. El sentir día a día menos amor al trabajo, que se puede ir creando consciente e inconscientemente en las nuevas generaciones, no puede llevar a nada positivo.

   Este comentario algo incongruente, como puede parecer en estos tiempos de mayor
incidencia del paro que sufrimos –no sólo los españoles-, se basa en que existen gran número de personas trabajando –con lo que esto lleva de privilegio hoy- que al ser preguntadas si se encuentran a gusto en su trabajo, la con testación es tajante, con la eterna queja de que éste es muy pesado, sea del  calibre que sea, lo que lleva a la conclusión de que muchos de ellos ven en el trabajo que desempeñan, sólo un medio de vida y no su cooperación a que éste se lleve a un feliz término con perfección y sintiéndose, al conseguir dicha perfección, eficaz en el resultado satisfactorio de ese trabajo, con la agradable sensación del deber cumplido, buscando obtener la recompensa de ese algo escaso –pero no extinguido del todo- deseo de superación personal en el cometido del mismo.

Pd: Pudes escucharme recitando estas reflexiones pinchando aquí