¡ALEGRÍA! ¡ALBOROZO! Los días alargan su contenido luminoso para invitarnos al optimismo de su acrecentada vida con la valiosa ayuda de ese sol brillante, fogoso como la pasión, que lleno de ilusión, desea quedarse con nosotros más tiempo, retardando la llegada de la noche, cuya tristeza oscura trata de suavizar, iluminándola con su palidez la luna; distrayendo su soledad leyendo ese gran libro que alguien, preocupado por ella, ha instalado en su jardín, cuyas grandes hojas mirando al cielo, intentan despertar su interés, instándole, en muda invitación, a que ésta pose sus tristes ojos en ellas, recorriendo las bellas frases que contienen.
Ha llegado el verano; preparativos, ilusiones… Otras vacaciones que pretendemos sean las más intensas vividas. Miles de proyectos que se realizarán, otros que tendrán menos éxito, reanudadas intenciones de descubrir algo más ese mundo maravilloso que encierra el mar, “la mar” que diría un avezado marino como el eterno enamorado.
Vertiginosamente se deslizan los días estivales, ¡viviendo! ¡viviendo! Tierra, sol, aire, mar… maravillas de esta naturaleza impresionante de Dios. Mas como todo lo terreno, este tiempo llega a su fin, los días empiezan a perder su alegre colorido volviéndose más serenos, devolviendo poco a poco las horas robadas a la noche, con algo de timidez que ésta acepta sin reproche, captando la profunda melancolía que impregna al día este acto de sumisión patética en el que se da trozo a trozo, en cuerpo y alma , con la esperanza de volver a recuperar, aun que sólo sea por otro corto espacio, la posesión de ese preciado tiempo perdido que se ve ahora obligado a restituir.
Dejando con tristeza también nosotros ese gozoso tiempo de verano, volvemos a las actividades cotidianas en nuestras respectivas ciudades, pausadamente, al principio, causada por la indolencia adquirida en vacación perezosa de descanso, logrando más tarde recobrar toda la energía acumulada en ese solaz reposo, robustecida al máximo cuando volvemos a iniciar un nuevo tiempo de otoño, con la mente repleta de grandes iniciativas para desarrollar con entusiasmo, haciendo que no nos detengamos en nuestro continuo caminar por la vida.