Otoño gris, tenebroso,
la lluvia cayendo tenue
pone tristeza, y el aire
acaricia el pensamiento
vagando a través del tiempo
con recuerdos ¡tan intensos!,
tan cercanos y ¡tan lejos!...
La oscuridad de sus tardes,
cada día más unidas
al ocaso vespertino,
dejan posos en el alma.
La nostalgia, invadiendo
al corazón, lo traspasa,
la vida sin aliento anhela
recobrar las ilusiones
perdidas; y reclamadas,
acuden lentas, muy lentas,
consiguiendo rescatarlas.
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