Navidad, mágica noche,
su recuerdo ilumina nuestras
mentes,
noche inmensa, veinticuatro de
Diciembre,
es la noche de la gloria y el
amor.
La alegría se refleja en los semblantes,
una vida está naciendo en un
pesebre,
es la vida que Dios quiere nos
redima
de ese mal que nos envuelve en la
tierra
destruyendo y llenando de dolor.
Las estrellas en el cielo juntas lucen
su fulgor con espléndida armonía,
una noche de gran paz se está
viviendo,
su oscuridad la ilumina esa gran
luna
que gozosa, también vive este
momento
en que viene a visitarnos, Quien
su Padre,
nos lo envía con su amor para
salvarnos,
se estremece el corazón y en sus
latidos,
va su ritmo velozmente
aumentando.
Jesús, hijo de Dios, Tú has venido
a traernos un mensaje de amor
vivo,
los pastores te reciben muy
alegres,
conocidos villancicos cantan
todos,
en la cueva de Belén reposa el
Niño
la Virgen y San José lo están
mirando,
¡es tan dulce su carita
sonrosada!
que despierta gran ternura en
quien lo observa
viendo en El la bondad y la
esperanza.
Es el hijo, que en su paso por la tierra,
con su vida nos dará un gran
ejemplo,
nos dirá que nos amemos como
hermanos,
y su Padre, el Creador de
nuestras almas,
deseando consigamos ser salvados,
nos revela que su amor es
infinito,
que en su reino la bondad lo
inunda todo
y allí espera recibirnos algún
día
descansando en su regazo ya
gozosos.
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