“Las ideas y sentimientos a través de las palabras, convierten a éstas en eslabones o broches que unen fuertemente a cuantos las expresan con armonía y en común por ese medio”; frase ésta de gran base para meditar en el gran poder de la palabra como cauce de entendimiento y comprensión entre todos los seres humanos, haciendo comprender lo sumamente necesario que es practicar el diálogo, el cual nos conduce al contacto con los demás, pudiendo colaborar con nuestra aportación al mismo y obteniendo a la vez la de los otros, a fijarnos una meta a la cual no debemos renunciar, poniendo toda nuestra capacidad para ello, y es la de conseguir un mundo más unido, por lo tanto más feliz.
De todos es bien sabido y es preciso no olvidar, lo importante que es la palabra para desterrar, muy lejos, la soledad, amarga sensación de no poder conectar con los demás, haciéndonos sentir estar indefensos ante el mundo en el que vivimos. La angustia de sentirnos solos sin compartir nuestras tristezas, nuestras alegrías, nuestros pensamientos, nuestras inquietudes, ya no sólo en la familia, sino de verdadera amistad, e interesarnos por las de los demás, es algo triste y desolador.
Se oye hablar a menudo del panorama aterrador que presenta la soledad tan grande que se va apoderando de las personas hoy, y es algo que sería preciso atacar, siendo de gran eficacia encauzar el sentido de unión de todos hacía “Alguien” que nos puede unir más, ya que ese sentimiento está en todo su mensaje evangélico, es Dios, pudiendo sentir en nosotros el revertir de esta elevación, consiguiendo grandes frutos de esta gran acción llevada a cabo a través de todos aunados con la sola idea de prestar y encontrar apoyo moral en nuestros semejantes.
Es altamente confortador no sentirnos solos y colaborar a que nadie sufra ese terrible suplicio que es: la soledad, potenciada al máximo por la gran falta de comunicación personal que existe hoy entre muchos seres humanos en grandes sectores, totalmente destructora para todos.
Después de esta reflexión que he escrito sobre la soledad, la quiero acompañar de este poema que me ha inspirado este triste sentimiento que produce sentirla.
SOLEDAD
¡Oh terrible soledad!
que el ser humano en sí lleva
acompañando la vida
en su paso por la tierra.
Soledad es sensación
que tortura el corazón
en un vago sentimiento
de tristeza y de dolor.
Soledad sombra tenaz
que nuestro mundo padece,
la descubre por las calles,
la intuyes en la gente.
Soledad, vas invadiendo
las ciudades populosas
donde habitan quienes solos
sus angustias les ahogan.
Soledad triste palabra
que se vive con pavor,
es algo que mata en vida
causándonos gran dolor.
Soledad, muchos te viven
sin esperanza, angustiados,
con ilusiones perdidas
precipitando el ocaso.
Soledad, nadie te quiere,
nadie desea tu presencia,
eres cual oscura imagen,
tenebrosa, densa, tensa.
Eres amarga, cruel,
apareces emergiendo
cuando la angustia atenaza
y nadie acude a tu encuentro.
Soledad triste amenaza
que quien la siente padece
amargura que margina
dejando la mente ausente.
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