jueves, 3 de marzo de 2011

Carta a Perry

  Acabo de leer una novela, en la que su protagonista principal me ha llenado de ternura; el título de la novela es “La lotería” de Patricia Wood. Se trata de un chico, Perry, que padece ciertas anomalías intelectuales, sin llegar a la discapacidad y vive con su abuela, de la que recibe consejos sobre la forma en que debe desenvolverse en el arduo camino de su vida. Esta novela me ha conmovido tanto, que se me ha ocurrido escribirle a Perry la siguiente carta poética:

  En sentidas reflexiones
nos conduces por tu mundo
de pensamientos fluidos
en vivencias y recuerdos
de esa tu abuela querida,
sabia señora que quiso,
a tu lado, y con gran celo,
cobijarte junto a ella.
  Con un cariño sincero
supo implantar en tu vida
que tu retraso mental
no era tal como creían,
solo lento, nada más.
  Su dedicación entera
hizo de ti un ser normal
con rectitud de conciencia,
ética de la moral,
corazón grande y sincero
valorando la amistad,
generoso en el dinero,
con afecto a los demás,
despertando gran ternura,
con tu tristeza real,
en la muerte de tu amigo
apreciando su lealtad.
  Con delicia tú disfrutas
de los momentos sencillos,
cada instante tú los vives                                       
en la diaria rutina
de una vida muy normal,
estás abierto a la vida
meditando cuando escuchas
lo que hablan los demás,
aunque a veces tienes dudas.
  He seguido tus vivencias
con tu gran genialidad,
sorprendiendo tus ideas
a los que a tu lado están,
“Un gran hombre de negocios”
te dicen, y orgulloso,
reconocido te sientes,
algunos te admiran ya.
  Has descubierto el amor,
Cherry es todo para ti,
has creado una familia
consiguiendo ser feliz.
  Es esta una gran lección
de alguien, que en su humildad,
demuestra que el egoísmo no siempre puede triunfar.


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