Las rosas descansan lánguidas
en un jarrón decorado
de aves estilizadas
y color inusitado.
Un jardín tras la ventana
se divisa iluminado
por el sol resplandeciente
de una tarde de verano
inundada de silencio.
Desde el salón se vislumbran
mariposas salpicando
con los múltiples colores
de sus alas transparentes
el paisaje cual pintura
en un lienzo trasplantado.
Descansando en un sillón
muy cómodo arrellanado,
alguien tranquilo, cansado,
por los años ya vividos
rememora en silencio el pasado,
y los recuerdos se agolpan
uno tras otro, pausados,
llenando su mente ociosa
de vivencias muy sentidas,
que con el paso del tiempo
han quedado detenidas
llenas de un valor inmenso,
recordadas con sonrisa.
La vida es un oasis,
al volver de los años
se siente enorme placer,
entristeciéndote un tanto
para seguir emprendiendo
un sendero que te espera,
y después seguir soñando.
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