sábado, 22 de enero de 2011

Escuchemos


  En este variado y rico mundo que nos ofrece la radio y la televisión, en el que estamos inmersos diariamente gran cantidad de españoles, se va observando la preferencia que se da, cada vez más, a las entrevistas y tertulias en los programas de ambos medios; preferencia que puede tener su explicación – aparte de ser bien acogidas por gran número de personas – en que se está llegando a descubrir esa sabia máxima de que “todos necesitamos de todos”, pues en sus muchos aspectos, las vivencias, ideas y el conocimientos de los demás, sin afán algunos de chismorreo o crítica, nos cultiva en gran medida.

  La entrevista es una labor harto difícil, más fácil de caer alguna que otra vez, en una comprensible búsqueda de originalidad, por la que todo buen entrevistador siente verdadera inquietud, llegando a ser poco correcto con preguntas que pueden dejar en muy bajo nivel personal a quien las hace, aún siendo un relevante profesional del medio, como alguna vez se ha podido constatar.

   Es un fenómeno cada día en aumento, que  en las entrevistas, no sólo se busca al “eminente” actor, escritor, político…- no dejando, claro está, los más solicitados por todos los entrevistadores – sino que se tiende a intentar hallar, cada vez con más frecuencia, a ese desconocido personaje, que desde su sencillo anonimato, suele dar sorpresas bastante notables y positivas a todos cuantos les escuchamos.

  Me comentaba alguien, a propósito de esta circunstancia, que pidiendo un consejo a un grande e inteligente filósofo amigo suyo se lo dio con estas palabras: “Tú escucha atentamente a todos, pues hasta el más humilde y sencillo hombre o mujer, te comunicará algo nuevo que te ayudará, ampliará tus conocimientos y abrirá tu mente hacia insospechados caminos, porque Dios nos ha dotado a cada cual de un inagotable don maravilloso, su sabiduría, y nosotros, si estamos atentos, descubriremos en todos,  esa pequeña partícula que contenemos cada uno de ella”.

  Si conseguimos interesarnos por cuanto oímos a los demás, haciendo acopio sólo de lo positivo que vemos en todos ellos, acogiéndolo con verdadero interés para nuestra propia enseñanza, los resultados serán reveladores a lo largo de nuestra existencia, pues irán revistiéndonos de sus experiencias, que junto con las que vivimos, nos harán sentirnos más preparados y seguros para enfrentarnos a esa realidad cotidiana, la cual podemos hacer más bella, con nuestra participación y captación cada día, en nuestro paso por la vida.


  Después de estas reflexiones permitidme unos segundos de “silencio poético”      


     
                                                            
         EL SILENCIO

 
  Bendita la paz que se siente
escuchando en la noche negra y sola
el sonido del silencio que la envuelve,
que el silencio también tiene sonido,
un sonido especial que cala hondo
haciendo resurgir el subconsciente
transportándolo suave, indolente,
a un lugar irreal, inalcanzable,
contemplando desde allí el universo,
sintiendo el corazón y el alma grandes.

  El silencio es un bien, es un tesoro,
en el ruidoso mundo que hoy existe,
caminamos ansiosos, presurosos,
incapaces de atraparlo fuertemente.

  Grata compañía es el silencio
buscado y conseguido en su momento,
es un algo que a todos nos eleva
a un lugar lejano, sin senderos,
consiguiendo alcanzar ese reposo
huyendo del tumulto de la gente
intentando llegar al mismo cielo.

1 comentario:

  1. estoy encantada de poder leerte así,recibe un fuerte abrazo de tu seguidora mas fiel:)tu nieta,

    ResponderEliminar