AMOR ADOLESCENTE
En la noche silenciosa,
asomada a la ventana,
alguien escudriña el cielo
con mirada enamorada
buscando ¿Quién sabe dónde?,
respuesta a la fantasía
que su juventud reclama.
Hoy le he visto,
se dice ilusionada,
su mirada tan querida
la he sentido tan cercana,
que aún sin cruzar palabra,
mi corazón ha latido
con tanta fuerza, ¡con tanta!
que he creído que la vida
en ese instante paraba.
Y la vida seguirá
y sentirá otras miradas
que nunca podrán borrar
ese momento vivido
en su adolescencia sana.
ENCUENTRO BAJO LA LLUVIA
El paisaje nebuloso
entristecía la mañana
las nubes grises, constantes,
ocultando el sol, con saña,
persistían, impidiendo,
que su intensa luz brillara.
La oscuridad aumentaba,
las nubes se alborotaban
luchando unas con otras
consiguiendo que la lluvia
de ellas se derramara
humedeciendo el asfalto,
encharcando la calzada
acobardando a las gentes,
que atravesando las calles,
su paso lo apresuraban.
A lo lejos divisé
tu figura, y te acercabas
ofreciéndome, gentil,
tu práctico y azul paraguas,
con sonrisa lo acepté
intentando, de esta guisa,
que nuestro encuentro paliara
la soledad que sentíamos,
consiguiendo disiparla.
Fue un momento bello, grato,
¡que felicidad¡ produjo
dentro de mí, en el alma,
mi corazón, de alegría,
saltaba cual mil campanas
que en su sonido lanzaban
mensajes alentadores,
convirtiendo el día tan gris,
con atisbos de añoranza,
en dulce, suave y risueño
principio de algo tan fuerte
que uniera en una a dos almas.
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