La mirada perdida en el vacío,
paseando sosegada por la playa,
una tarde tranquila de verano
con la mente repleta de añoranzas.
Envolviendo los recuerdos de aquel día,
ya lejano, bello, tierno,
que sus brazos acogieron con gran gozo
al nuevo ser que nació ¡Oh gran recuerdo!
Un mundo nuevo surgió, dejando inmenso
el corazón de la madre ilusionada,
una sonrisa infantil plena de vida
la llenaba de amor, dulce, emocionada.
El prodigio de una vida que empezaba
daba alas de alegría, inundándola
de proyectos vivos, llenos de esperanza
en el futuro que ante ella se iniciaba.
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