miércoles, 16 de febrero de 2011

Una anónima acción caritativa

                                Noche fría,
crudo invierno,
calles silenciosas, solas,
transeúntes presurosos
atraviesan la calzada.
  En la catedral, campanas,
tocan con grave sonido
y el aire va difundiendo
su tan, tan, lento, pausado
con ronca sonoridad.
  La faz blanca de la luna
aterida, envuelta en gasa
de una nube que la cubre,
espera pacientemente
que el sol, en el horizonte,
dé paso a una nueva aurora.
  Lastimoso ladra un perro
conteniendo el frío en sus huesos,
el vagabundo animal
busca refugio en la noche,
en la inmensa soledad
de este frío y cruel Enero,
alguien le oye y acude
y lo acoge en su regazo,
ha sentido compasión ,
y en el centro de su hogar
le ha brindado un cobijo,
le ha ofrecido su calor.


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